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Sábado 8 de mayo…
Las calles de Trelew anunciaban con coloridos pasacalles, una fiesta que parecía ser muy importante…
La radio, y los noticieros invitaban a toda la comunidad…
Desde muy temprano se podían ver en el gimnasio del colegio P. Juan Muzio a los jóvenes del batallón 42 de exploradores ultimar los detalles para que todo estuviera listo a tiempo y aquellos que se acercaran a compartir este momento se sintieran como en casa…
Llegaba gente de San Justo, Godoy, Roca, Bahía Blanca, Avellaneda, Córdoba, Patagones, y de muchos otros lugares...
¡No era un día mas!, celebrábamos la ordenación sacerdotal de Héctor Coñuel, “Cuchi” como lo conocemos los amigos, y diaconal de Adrián Baraibar.
 
Un gran regalo de Dios para la congregación salesiana, para toda la iglesia y especialmente para los niños y jóvenes.
A las 15: 00 hs, salimos en procesión desde el Santuario “Nuestra señora de la Paz”, y al estilo salesiano, con cantos, banderas, y bailes caminamos con ellos hasta el gimnasio del colegio para reunirnos allí con el resto de la comunidad y vivir juntos en un hermoso clima de familia la celebración que fue presidida por el P. Obispo Esteban Laxague.
A través de distintos signos y gestos, pudimos acompañarlos en este momento, y emocionarnos junto a ellos al escuchar sus historias, y como Dios fue marcándoles el camino a través de pequeñas cosas, personas, experiencias vividas, que los hicieron tomar esta decisión, entregar la vida al estilo salesiano!.
Y como era una gran fiesta, después de compartir la cena, no podía faltar el baile!
Se nos pone la piel de gallina al recordar el momento en que, en su primera misa al otro día, Cuchi tomó el micrófono, y después de decir hola a todos, y sonreír emocionado, se quedó sin palabras y siguió un profundo silencio, al que todos respondimos con un fuerte y largo aplauso…
La verdad es que no queda más que darles las GRACIAS, por creer y confiar en los jóvenes, por regalarnos su tiempo, por acompañarnos, por contagiarnos su alegría, por regalarnos paz, por querernos y hacernos sentir que DIOS NOS AMA, por que nos regala personas como ellos para compartir la vida.
Rezamos por ustedes para que nuestra Madre María los guíe y proteja siempre.

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