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Juan Melchor Bosco nació en I Becchi, Italia, el 16 de agosto de 1815 en el seno de una familia de campesinos. Sus padres fueron Francisco Bosco (1780-1817) y Margarita Occhiena (1766-1856). Su padre murió cuando él tenÃa dos años. Pasó sus primeros años trabajando como pastor de ovejas, y recibió su primera educación del sacerdote de su parroquia. Su afán por aprender fue aumentando a medida que crecÃa, pero la pobreza de su familia le obligó a abandonar la escuela. En su adultez, Don Bosco, como era llamado, contaba que a los nueve años de edad tuvo un sueño revelador. En el sueño él estaba rodeado de niños fieros que se peleaban entre sà y se insultaban; él trataba de calmarlos y poner un poco de paz, primero con gritos y después con golpes. Súbitamente apareció Jesús y le dijo: "¡No con golpes, con amor y mansedumbre deberás ganarte a estos, tus amigos"... "Hazte fuerte, humilde y robusto... a su tiempo lo entenderás todo..". Le indicó también que su maestra serÃa la Virgen, quien al instante apareció y le dijo: "Toma tu cayado de pastor y guÃa a tus ovejas". Tras oÃr estas palabras los niños humanos se convirtieron en bestias primero y luego en ovejas. En 1835 entró en el seminario, y seis años después fue ordenado sacerdote. Se trasladó a TurÃn, donde con fervor se dedicó a su trabajo. Realizaba muchas visitas a las cárceles de la ciudad, y viendo la situación en la que vivÃan muchos niños que habitaban en la zona, decidió dedicar su vida al rescate de los jóvenes marginados. Don Bosco comenzó a reunir a los chicos de la calle, y los instruÃa en diversos oficios, catequizándolos y amenizando los encuentros con juegos de magia, de destreza, pequeñas obritas de teatro especialmente escritas para ellos, etc. Pronto sus alumnos crecerÃan en número, atraÃdos por la bondad del joven sacerdote. Don Bosco lograba impulsar al estudio inculcando a sus alumnos el sentido del deber, apreciando siempre hasta el más mÃnimo esfuerzo, incentivándolos, no sólo a que desarrollaran su inteligencia, sino también a que fortalecieran su voluntad y templaran su carácter. Les propuso un modelo de santidad en lo cotidiano basado no en obras extraordinarias, sino en una actitud de fidelidad a Dios y de alegrÃa en el cumplimiento de los deberes. El trabajo en el Oratorio se enfrentó a muchos obstáculos. Entre otras cosas, Don Bosco se vio obligado a entregar los cuartos que utilizaban. Sin embargo, el santo continuó su labor, mudando el Oratorio a distintos lugares. Su madre se le unió, vendiendo todo lo que tenÃa: su casa y sus muebles. Las clases fueron aumentando, y se fueron agregando dormitorios, para los que desearan vivir en el Oratorio. Asà nació la primera Casa Salesiana. En 1854, comunicó a cuatro jóvenes que habÃa soñado que la Virgen le habÃa dicho que tenÃa que fundar una nueva Congregación. Decidió que sus integrantes se llamarÃan salesianos, en memoria de San Francisco de Sales, quien serÃa su modelo de bondad en el trato con los jóvenes. Se informó sobre las reglas de distintas órdenes, pidió consejo, y finalmente sometió el proyecto al papa PÃo IX, quien la aprobarÃa en 1874. Para llegar a esta aprobación Don Bosco tuvo otra vez que enfrentarse con numerosas complicaciones. Pero todas las dificultades que Don Bosco debió superar se verÃan más que recompensadas por la rápida expansión de su orden, que se propagarÃa por todo el mundo. El santo falleció en TurÃn el 31 de enero de 1888. Su cuerpo permanece en la BasÃlica de MarÃa Auxiliadora en TurÃn, Italia. En 1890 se abrió el proceso de canonización. El 2 de junio de 1929 (39 años después), Don Bosco es proclamado beato y el 1 de abril de 1934 (44 años después) es declarado Santo por PÃo XI. Como testimonio de su obra, actualmente existen más 2.086 presencias salesianas en 127 paÃses, con 16.640 religiosos trabajando en ellas, y aunque es difÃcil calcular el número total de jóvenes que se atienden, en Oratorios y Centros Juveniles se calcula en unos 479.400 y en Centros de Enseñanza aproximadamente 857.800.
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